La obra del arquitecto de origen
italiano Francisco Salamone, sobre la cual se centra este trabajo,
fue desarrollada entre 1936 y 1940 en cerca de veinticinco pueblos
y ciudades de la provincia de Buenos Aires, y cumplió
con el programa del gobierno conservador de Manuel Fresco de
construir en diversas localidades de su jurisdicción
mataderos, cementerios y municipalidades, básicamente.
Las implicancias simbólicas de ese programa edilicio
-símbolos que penetran en el terreno político,
histórico, literario y, en general, ideológico,
fueron las que me motivaron a realizar este relevamiento fotográfico.
La obra de Salamone es una expresión monumental y
de fabulosa creatividad de un estilo en el que se funden el
art déco y el racionalismo con elementos del cubismo
checo.
Desde mi perspectiva, su labor como arquitecto oficial manifiesta,
visto desde la actualidad, el fracaso del proyecto de país.
Si bien la gestión de Fresco fue muy exitosa, detrás
de su ambicioso programa urbanístico se puso en evidencia,
una vez más, el fracaso de la utopía de la Argentina
agroganadera rica y poderosa. Y el fracaso abre la grieta
entre la ficción en la que todavía creemos y
la realidad que no nos decidimos a aceptar.
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