Síntesis de las herramientas
que el hombre utiliza desde sus orígenes, a través
de su dualidad como utensilio para tareas propias de tiempos
de paz y de su eventual uso como arma, el cuchillo otorga especial
identidad a los seres que depuran la destreza en su manejo.
Arma emblemático del gaucho, y luego del guapo, "por
su tamaño, el cuchillo impide que nadie tercie en la
lucha....... Yo y el Otro, bandos, facciones, cuerpo a cuerpo."
En la sostenida búsqueda de nosotros mismos y por
ello de nuestro lugar en el mundo, los argentinos caminamos
repetidas veces por el filo del cuchillo. Un recorrido a través
de una de las misteriosas variables que atraviesan nuestra
existencia, el tiempo, y de su inevitable consecuencia, nuestra
historia, nos pone frente a una moneda mágica, verdad
de dos caras: la presencia de intensos antagonismos que aparecen
en nuestra evolución como sociedad. Accionado, por
su potencia y apasionamiento, a la manera de un Tabú,
estos enfrentamientos han transformado a determinados sitios,
objetos y personas en portadores de una carga "peligrosa",
"innombrable", "prohibida".
Afirmando sus pies en la tierra de la memoria, "El Cuchillo"
-proyecto que acciona en el campo del arte- intenta proyectar
sobre esta particular característica de nuestra búsqueda
del ser nacional, una mirada de tercer ojo. Perspectiva y
puntos de vista que nos vinculan con la utopía, el
lugar de los sueños. Rayos de una mirada que, con los
ojos puestos hacia dentro, intentan hacer visible lo que nos
une.
En tiempos difíciles, con la muy cercana tentación
de miramos fijamente nuestros ombligos, "El Cuchillo"
explora matices, claros y oscuros, que iluminan las relaciones
entre los conceptos de alteridad y diferencia.
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