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Ante el llamado a Juicio Oral en la causa abierta en el año
2002 por la anterior gestión, contra tres dirigentes
estudiantiles de la FADU (D.G. Lucas Giono, Gabriel Trebino
y Sebastián Goldfarb), manifiesto a nuestra comunidad
mi más absoluto repudio a la reapertura de esta instancia
judicial, tal como lo hicen en aquel momento y cada vez que
fue necesario desde entonces.
Están grabadas en nuestra memoria las profundas marcas
que dejaron todas y cada una de las veces que se respondió
con prácticas represivas a las expresiones públicas
de insatisfacción a lo largo de nuestra historia, y
en nuestra Facultad es permanente el recuerdo de quienes las
sufrieron, tal como se puede comprobar en el patio central
del edificio.
Tengo por esto la convicción de que bajo ninguna circunstacia
una demanda social puede ni debe ser objeto de prácticas
restrictivas, y mucho menos considero admisible que sea criminalizada.
Es máxima responsabilidad de quienes gestionamos apostar
a las formas democráticas de construcción de
consensos -y en esto me he basado en estos cuatro años
como decano- y no retornar a antiguas y oscuras experiencias
autoritarias, ni siquiera ante provocadoras formas extremas
de confrontación que estamos lejos de justificar.
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